Cristina Gallardo Domas estuvo en una Noche Excepcional

Tags

Como frases como “un gran concierto lírico”, “un estremecedor e inolvidable recital” y “Cristina Gallardo-Domas deslumbró en la comuna de Providencia”, fue calificada por los medios escritos de comunicación, la notable presentación que ofreció a fines de marzo en la comuna de Providencia de la capital chilena, la gran diva de la lírica mundial.

Por Johnny Teperman A.

Cristina Gallardo Domas, para muchos, “la mejor soprano chilena de todos los tiempos”, el concierto gratuito al aire libre que ella ofreció en el Parque de las Esculturas fue una notable demostración del buen niveñ que ha alcanzado, el ser una soprano dramática de notable nivel.

La famosa cantante se presenmtó ante los aficionados chilenos, una vez más en un concierta al aire libre, el cual constituyó el único acto con el cual la Corporación Cultural y la Municipalidad de Providencia celebraron el centésimo décimo aniversario de la creación de esta importante comuna de la ciudad de Santiago.

El concierto se llevó a cabo en un anfiteatro natural, al que llegaron sobre siete mil personas: unas cuatro mil 500 en asientos individuales y las otras en graderías situadas en los jardines del sector sur del río Mapocho, quienes ovacionaron repetidamente a la eximia cantante.

La actuación de Cristina Gallardo-Domas fue excepcional, revelándose como una soprano dramática de gran categoría. El público pudo disfrutar de todos sus gestos a través de seis pantallas gigantes que enfocaron repetidamente su rostro y el accionar de sus manos y su cuerpo.

Para la ocasión, la gran diva de la ópera sudamericana, eligió arias de operas en francés e italiano, que ha interpretado exitosamente en diversos escenarios del mundo, tales como ‘La Traviata’ y ‘Aida’, de Giuseppe Verdi; y ‘Suor Angélica’ y ‘Tosca’ de Giacomo Puccini, para lo cual tuvo como acompañante al tenor Gonzalo Tomckowiack, coro y la Orquesta Sinfónica del Instituto Cultural de Providencia, bajo la dirección del maestro ruso Denis Kolobov, todos quienes estuvieron a un brillante nivel, con lo cual dieron forma a un espectáculo completísimo.

La cantante tuvo momentos de excepcional calidad artística, en especial cuando interpretó las arias “Addio del passato”, de La Travista de Verdi, y “Vissi d’arte”, de Tosca de Puccini.

Por su parte, Tomckowiak fue un acompañante bastante correcto, con momentos muy especiales, como cuando cantó “E Lucevan le stelle”, de Tosca de Puccini.

De principio a fin, calidamente apoyada por los 7 mil entusiastas seguidores de ella, la soprano chilena lució en cada una de sus intervenciones, las que fueron desde la delicada “Ah, je ris de me voir si belle” (”Fausto”, Gounod), hasta la intensa escena final de “Suor Angelica” (Puccini), incluyendo el aria “Senza mamma”. Fueron estos últimos, más de 15 minutos intensos, impresionantes.

Y en el camino fueron quedando para un buen recuerdo, “Ebben ne andro lontana”, aria de “La Wally” (Catalani); en esa misma línea se ubicó “L’altra notte in fondo al mare” (”Mefistófeles” de Arrigo Boito),en emocionante caracterización del trastorno mental y espiritual de la Margarita del autor.

Lo mismo vale en sus gestos y ademanes y la vocalización para todo lo que brindó.

La recientemente creada Orquesta Sinfónica del Instituto Cultural de Providencia, fue -a grandes rasgos- un buen aporte para la jornada, con algunas interpretaciones. Destacó en “Suor Angelica” y en la hermosa y conocida “Meditation”, de “Thais” (Massenet), con Kolobov al violín. Correcto el Coro de Bellas Artes, dirigido por Víctor Alarcón.

Destaquemos, una vez más, lo que brindó el tenor Gonzalo Tomckowiack, que en esa noche reveló un bonito timbre de voz y fue recompensado con un agradecido beso final de la diva. Lució excelente en los duos de “Manon” (Massenet), y en el difícil encuentro del “Simón Boccanegra” (Verdi). Insistamos en lo bien que estuvo Tomckowiack, en “E lucevan le stelle” de Puccini, recompensado con afecto por los asistentes.

Vestida por Carolina Herrera y por Valentino, peinada por Nelson Saavedra y luciendo joyas de su colección personal, amasadas por Bulgari algunas de ellas, Cristina Gallardo-Domâs selló su noche de regreso a Chile con un muy melodioso “O mio babbino caro” (”Gianni Schicchi”, Puccini) y con el tradicional brindis de “Traviata”, junto al tenor, coro y orquesta, con champagne que alcanzó hasta para humedecer a los espectadores de las primeras filas del público, que se retiró muy complacido por la inolvidable velada vivida en el Parque de las Esculturas.

Comments are closed.

Copyright © 2019 Plaza Espectáculos. Icons by Wefunction. Designed by Woo Themes